Enunciados de la artista: (…) Mis abstracciones están compuestas de trozos de mi vida que surgen mientras trabajo. Nunca separo la obra de mi vida personal, sean experiencias o sueños. Aplico texturas y pintura, y en ese proceso, se muestran imágenes o una historia. El esgrafiado en la superficie lo hago en la búsqueda de adentrarme en el espíritu de la materia y dejar plasmadas, a modo de diario, mis vivencias. Trabajo de forma intuitiva que permite que las imágenes se revelen y nazcan. En esta forma de trabajar me surgen ideas que a veces no estoy preparada a explorar y mostrar al espectador y las cancelo y entierro hasta otro encuentro, otro tiempo. Cuando las imágenes son recurrentes, las integro a mi proceso y las trabajo con mucha pasión. Hay un aspecto de destrucción en mi obra también, sólo a través del proceso de creación y destrucción puedo lograr esa capa gruesa con huellas y cicatrices que tiene cualidades de tiempo, memoria y accidente (…). (...)Vivimos en una era donde el derrumbe de los cimientos sociales y familiares han alterado la estabilidad de nuestras raíces culturales y creencias religiosas. Hay una necesidad de tocar en lo más puro de cada uno para buscar y saber quiénes somos y cuál es nuestra identidad espiritual. La obra que hoy presento tiene ese propósito: representar la época actual desde una perspectiva menos específica, no tan gráfica, mucho más universal, que provea un campo de interpretación intelectual más amplio; una obra de carácter existencialista donde el hombre es confrontado con numerosas posibilidades para establecer su propio juicio y sus propias decisiones. Una obra que exprese estados de ánimo, sentimientos, sensación de construcción y deconstrucción, de lucha, de surgimiento, de equilibrio, de sospechas, de restos de amor, de dolor, silencio, muerte, desgarramientos y torturas, rasguños y raspaduras, destino de lo efímero y sugestión de la unidad de todas las cosas. Estas pinturas son el resultado de mi trabajo de este año, un año difícil, de mucha inestabilidad, cambios significativos e intensas luchas emocionales, que me han llevado a pensar como el Virgilio de Hermann Broch “que no somos sino unos invitados en nuestra propia vida” o como Foix, “que vivimos siempre en existencia ajena” (...)” “Me interesa que mi pintura represente pintura – un verdadero lenguaje plástico: el gesto, el brochazo, la textura y la plasticidad del medio. Así tendrá el espectador una abertura que le permita confrontarse con sus propias vivencias y poder disfrutar de una verdadera experiencia estética. Ante el bombardeo visual de información a la que estamos sometidos diariamente, el hombre necesita buscar en el arte un lugar para que el espíritu descanse y se alimente, un lugar que le sirva de guía y también le permita encontrar respuesta.(...). (...)Mi mayor fuente de inspiración la
encuentro en la vida misma y en la manera propia de entenderla,
y mi mejor estímulo lo encuentro en mi trabajo. Creo en
perseguir de un modo natural esa tensión de
espíritu necesaria que requiere el enfrentamiento con una
obra intensa. Me gusta trabajar libre de presiones de gremios,
escuelas y dogmas; si éstas entran en juego, trato de escapar
rápidamente. Disfruto haciendo arte no planificado y poco
analítico, en un estado de vacuidad total. De esta manera
intento proyectar una sustancia psíquica en mi trabajo,
algo profundo, donde la forma espontánea y personal de trabajar
sea una consecuencia inseparable de la emoción de ese momento.
Intento expresar en mi obra estados emocionales variados a través
de la forma, el color y la textura, con posibilidades y alternativas
que realizo, casi siempre sin darme cuenta, en el transcurso de
mi trabajo, y dejo esa selección al gusto intuitivo. Creo
que hay que confiar en el instinto evitando todos los convencionalismos
y hacer así un retorno a las cosas sencillas y básicas.
Pintar, para mí, es una confrontación interna echando
a un lado el panorama mental de formas de pensamiento, realidades
artificiales y necesidades inventadas. Trato de recobrar el color
auténtico de la existencia, aquél que no tiene opiniones,
suposiciones ni prejuicios: un color interior, guste o no guste
mi pintura(...). |
2005
(…)Pintura entre dos realidades: La obra de Frances Picó nace de la indagación de múltiples realidades de la vida como podemos ver en Picó en tránsito, su más reciente exhibición presentada en la Galería Petrus. La artista articula pictóricamente las experiencias de su desplazamiento de San Juan a Nueva York durante el 2004 en una veintena de piezas de mediano y gran formato. Sus pinturas, no sólo se originan de la reflexión sobre las contrastantes realidades de ambas ciudades, sino que se adentran a un territorio de realidades que trascienden el mundo visible: su universo interior. Leer más...
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2003![]() (…)Frances Picó se dió de lleno, desde sus comienzos, a la abstracción. Esta le ha respondido siempre, como anillo al dedo, a su deseo de expresar en el lienzo estados emocionales, vivencias espirituales y experiencias estéticas. Frances juega con las formas, los colores y las texturas para abrir ventanas a su mundo interior, para activar respuestas igualmente profundas en el espectador. Hay una calidad turneriana en muchas de sus pinturas, como si se tratara de retazos de paisajes con la intensidad y la ambiguedad cromática de atardeceres. Como éstos, sus obras activan múltiples sensaciones y emociones que se dejan sentir a flor de piel. Los esgrafiados dispersos en las telas, sin embargo, nacidos de la voluntad expresiva del artista, nos recuerdan que no se trata de pedazos de naturaleza recreados en el lienzo, sino de paisajes de muy distinta índole que reflejan miradas hacia adentro, prendidas a recuerdos, a emociones, a vivencias personales. Frances Picó, señala el crítico Manuél Álvarez Lezama y nosotros afirmamos con él, ha alcanzado una sofisticada madurez que justifica ubicarla entre los buenos representantes de la abstracción puertorriqueña(…). ( Rafael Torres Torres, Director de la Liga de Estudiantes de Arte de San Juan y del Museo de Arte Contemporáneo, 4 de noviembre de 2003, ensayo catálogo exposición Una pasión en dos tiempos) |
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1998 |
1994 ![]() (...)Picó siempre gravita hacia los círculos más profundos del alma y los lugares más desconocidos del universo. Sus colores terrosos, tonalidades de arena, mostazas, amarillos, naranjas, rojos, grises, azules y negros, y el modo en que juega con el espacio, reflejan un serio deseo existencial y estético de entender los elementos esenciales que la rodean. La creación de texturas abundantes y elocuentes es también muy importante para Picó. La riqueza y complejidad de las texturas combinan las asperezas de las cicatrices que nos marcan para siempre y el lirismo de aquella puesta del sol que nunca debemos olvidar. La mayor parte de sus pinturas son tan sensuales como ásperas, cálidas y silenciosas, amigables y reservadas. Podemos interpretar sus pinturas como paisajes misteriosos esperando que suceda el milagro de vida. Frente a su obra el espectador se siente suspicaz y seducido, comprende el laberinto y el desierto, y experimenta el hambre y la virtud(...). (Manuel Álvarez Lezama, Frances Picó shows a serious dedication to art, El San Juan Star, 27 febrero 1994-Traducción por T.K. James) |